“Una piel que ya no habitas”
Tu amor ha vuelto a tocar mi puerta
pero ya yo no habito en esa casa
y la zozobra ya no me sobrepasa
tú, una rosa reseca, una flor muerta
Ya lloré lluvias, y de pesares, navegué en diluvios
y le abrí mi pecho al escepticismo
hasta dejando de ser auténtico, de ser yo mismo
hasta lograr volver a mí con mis artilugios
Respiro ahora un aire que no miro
y huelo un cielo cercano a mis pies
más una pieza de arte que ya no admiro
pero que no olvidé en un mes, ni en dos, ni en tres...
Hice cánticos de consuelo en un ático
un lugar donde nadie conoce al afligido
si fuese de hierro, me oxido
pero soy de carne, alma que suele entrar en pánico
Ya te dije “hasta luego” muchas veces
entre papeles y voces que se desgastan
y entre brumas de montañas y espumas de mar tú desapareces
hasta parece que con «soltarte» ya no basta...
El Poetólogo
Comentarios
Publicar un comentario