Tu ayer, mi hoy...


Haciéndole un favor a la vida mía
Me atrapó, como agua bendita en trapo de cura
Como cura para el alma, tratándose de un alma casi vacía,
Como pintura blanca, que transmite renuevo a una tempestad obscura

Aquello, suscitó hace millones de minutos
Y permanece aún el aroma entre vientos corruptos
Y cuando anochece, las bromas son diminutas
Pues aquel amor de vacación, partió de mil maneras abruptas

Las flores ya no se secan,
pues las lloviznas son perennes
y mis ansias, todas se ahuecan;
pues son frases casi obsoletas

Me habló la noche, hecha voz cautelosa
que los días serían tormentosos
y en el alba anhelo, entre otras cosas
que los minutos sean menos angustiosos

La felicidad solo es sueño del arrepentido
y yo busco librar más batallas
como callar a esta mente, que no se calla
hablándome sobre amores que ahora son ruidos

Las escenas ásperas que emitió la despedida, añeja
reculan ahora, perturbando la calma mía
pero tengo convicciones entre ceja y ceja
para el disfrute de lo que soy ahora, de lo que era, y de lo que sería

Dejaré a la deriva a las alusiones sin sentido e inquietas
pues a los cariños disfrazados he sido proclive
indiferente a sobre quién su historia ahora escribe,
haciéndole un favor a la vida suya...


El Poetólogo




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