El ARTE de convertir el DOLOR en ARTE
Llovieron piedras sobre mi cuerpo desmayado
y se me hicieron agua las manos
y empecé a temer a mirar al cielo
con sus nubes cargadas de invitaciones al pecado
Me devolví a los enredos
a las dudas, a los misterios
y empecé a pensar más de dos veces los pensamientos
y me «autocatalogué» muchas veces desviciado
Dejé las penas embotelladas
y a los letargos en segundo plano
y me levanté como se levantan los rascacielos
pero caí nuevamente como griposo, enfermo
Reposé como reposan las hojas secas en el suelo del árbol caído
hasta posteriormente convertirme en tierra firme
muchas veces quise desvivirme
pero el amor que todo lo puede, pudo vencerme
Y volví a interpelar al cielo, muchas veces sin ningún sentido
me vi al espejo, redimido
mis lágrimas se habían secado
aunque mi ropa se había desteñido
Ahora cuento cuentos sobre ocurrencias y amoríos
y las nubes me miran mientras voy por mi camino
a pesar de seguir amando descuidado
si hay amor por ahí rebosado, retrocedo…
Natural sentirse todavía desorientado
pues, nadie existe sin que otros antes hayan existido
la compañía de un buen recuerdo hace lo que 100 amigos
y para cuando la memoria me falle, ya habré dejado de contar cuentos…
El Poetólogo
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