Amor a primera huida
Mirando hacia los adoquines, y con sus brazos alicaídos, sentada en la banqueta; ya ni su sombra hace silueta. Sus amantes la han desgastado como calzado y calcetines Sus intuiciones, como delfines, pero, sin nadie con quien cortejar en la glorieta... Hizo maletas, a su suavidad y, a sus coloridos vestidos; la fuerza de los engaños le pudo más, como riachuelo al césped recién cortado. Y su voz que era un volcán, ahora sólo es ruda afonía... La noche se hace día, y la indigencia de sus deseos se empolvan, como estantería de vasijas vacías, una tontería; cómo los ánimos por los suelos, que hasta a la alegría la hacen sorda. Ya no muchas convicciones la escoltan, así, se garbean los "desubicados", empero sigue ella como majestad en reposo temporal; y su retorno está a la vuelta del chaflán. ¿y dónde están? ¿dónde están los obsequiosos? Que han hecho hábito el mostrársele reticentes ¿Hacia dónde van? ¿dónde van, los parcos sin delantal? ya le hicieron oratoria repetitiva, y no...